LA CRUELDAD HACIA LOS ANIMALES SEGÚN SIGMUND FREUD

Freud en su libro Tres ensayos para una teoría sexual, 1905 (15) dice que la crueldad es algo que forma parte del carácter infantil, dado que aún no se ha formado en él el obstáculo que detiene al instinto de aprehensión ante el dolor de los demás; esto es, la capacidad de compadecer. Pero al mismo tiempo Freud advierte que aquellos niños que se distinguen por una especial crueldad contra los animales y contra sus compañeros de juego despiertan, generalmente con razón, la sospecha de una intensa y temprana actividad sexual de las zonas erógenas. En igual temprana madurez de todos los instintos sexuales, la actividad sexual erógena parece ser la primaria. La falta de resistencia constituida por la compasión trae consigo el peligro de que esta conexión infantil de los instintos crueles con los erógenos se conserve inmutable durante toda la vida (15).

Como se puede apreciar, Freud advierte que hay que poner cuidadosa atención a aquellos niños que son especialmente crueles con los animales, ya que carecen de compasión y podrían serlo toda la vida. Sin embargo, Sigmund Freud en su libro Consideraciones sobre la guerra y la muerte 1915 (16), menciona que raras veces el ser humano es completamente bueno o malo ya que por lo general, es bueno en unas circunstancias y malo en otras, o bueno en unas condiciones exteriores y decididamente malo en otras; también dice que se puede observar que la preexistencia infantil de intensos impulsos malos es precisamente la condición de un clarísimo viraje del adulto hacia el bien y da como ejemplos que algunos de los mayores egoístas infantiles pueden llegar a ser los ciudadanos más altruistas y abnegados; los hombres compasivos, filántropos y protectores de los animales fueron en su infancia pequeños sádicos y torturadores de cualquier animalito que se ponía a su alcance (16).

Esto quizás explique el por qué no todos los niños que alguna vez maltrataron animales, principalmente insectos o sus mascotas, necesariamente sigan siendo crueles hacia los animales y los humanos cuando llegan a adultos. Freud explica que las influencias de la civilización hacen que las tendencias egoístas sean convertidas, cada vez en mayor medida, por agregados eróticos, en tendencias altruistas sociales. Los hombres que nacen hoy traen ya consigo cierta disposición a la transformación de los instintos egoístas en instintos sociales como organización heredada, la cual, obediente a leves estímulos, lleva a cabo tal transformación (16).

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